alejandroguidotti

mucho que decir, poco a quien contar…

Dad, mom… I’m gay.

No recuerdo lo que sentía en ese viaje, pero sabía a lo que iba. No sé si era la onda de libertad lo que me iba a llevar a lo que estaba planeando o un miedo a que se enteraran por otros medios pero yo iba a contarles que era gay. Fin de semana del 21 de mayo, en Digua, alrededor de las 6 de la tarde saqué a pasear a mi mamá, no hablamos mucho mas opinábamos del paisaje; estando ya casi oscuro y ella queriéndose venir, le dije… «mamá, hay algo que quiero hablar contigo» (en ese momento, mi corazón se aceleró mucho ;-/, ya no había vuelta atrás). Le dije que tuviera siempre presente, que después de esto, nada iba a cambiar, simplemente la diferencia iba a estar en que ella iba a estar consciente de ello y que no dependía absolutamente de ella ni se sintiera responsable,le dije: «yo, eeeh, soy homosexual»… Ella me apretaba la mano firmemente, lo recuerdo :( se quedó blanca cuando lo escuchó salir de mi boca, le exigí que me preguntara algo, lo más mínimo, no quería que se quedara así imaginando tonteras. Una pregunta que me hizo en ese momento me desconcertó :-/ Le pregunté cuál era la idea que tenía de los homosexuales para que haya sido esa su primera duda de mi. No me respondió; le dije que no se lo dijera a nadie en la casa, que ya vería yo cómo contarle a los demás; estaba yo, enojado, por su reacción.

Al día siguiente, sábado por la mañana, entra a mi habitación y me dice que quiere que vayamos al psicólogo; yo le digo que no había problema, que fuéramos, después de todo yo pensaba que era para ella, para que entendiera un poco y combatiese el tener que afrontar lo que estaba viviendo debido a que soy el único hijo varón de la familia y varias veces me hablaron de la descendencia del apellido. Me equivocaba, la idea de ella era que la atención del psicólogo fuera para mí, para hacerme cambiar de opinión, de orientación, para “enderezarme”, para que ella volviese a tener un hijo ‘normal’. Pegué un grito en el cielo, le dije que estaba realmente desconceptualizada, que no me estaba aceptando, que quería moldearme a sus ideas, y en eso que le gritaba entra mi papá a la pieza con el típico mensaje «… y ustedes dos, que andan con weás escondidas, no me cuentan nada, la mamá llorando y no me quiere decir qué pasa… están destruyendo a esta familia… por que no me cuentan qué cresta es lo que pasa». Confieso que sus gritos me atemorizaron, pero me armé de valor y le dije «ya, ok, ¿quieres saber?», «Claro que sí» me dijo ultra enojado, luego le respondí «tienes un hijo homosexual» y paf! se quedó en un blanco total… perplejo estaba. Una vez que su color natural volvió, me preguntó que cómo, que porqué, que desde cuándo. Sinceramente fue un poco más razonable en sus preguntas y se las respondí todas mientras mi mamá escuchaba atentamente; al final de esa conversación me dijeron que me aceptaban, que estaba bien. Así pasó el Sábado pero el Domingo fue peor, no lo esperé.

Me fui a duchar, volví a mi pieza a vestirme, tome desayuno, y mientras ordenaba mi bolso apareció mi papá y me dio un sermón que me gustaría recordar textual, me mencionaba que cuando el estudiaba en Santiago, vivía como en un departamento y que en el del frente, los gays salían arrancando de la policía en ropa interior… Él tiene una idea súper ‘cochina’ de los homosexuales, piensa que es solo sexo y que no hay amor ni sentimientos de por medio; me dijo… (lo q mas me dolió) «que él ya estaba viejo y mamá super enferma, que se puede morir en cualquier momento y que yo siendo gay iba a ser para mis hermanas un cacho, iba a ser el estorbo familiar, nadie me iba a querer», ni hablar por discriminación… Lógicamente, todo este sermón, me lo comí callado asintiendo con la cabeza pero no compartí ningún solo punto. Luego me dijo que tenía que cambiar, que yo podía, era sólo fuerza de voluntad. Aburrido de esto, le dije «ya, chao», tomé mis bolsos a media hora de salir el bus, le dije a mi mamá «chao, me voy», respondió «pero si está lloviendo, te iremos a dejar» y yo le dije.. «nono, olvídalo, así no más», y en eso me pongo a llorar ;/ le dije, «yapo, despídete», me dio un beso en la cara así muy rápido y bajo la lluvia llegué al terminal, recuerdo como algunos me miraban, yo seguía con pucheritos…

Pasaron pocos minutos y llegó el bus, me subí y antes de partir, llegó mi mamá en el auto al terminal; juro que nunca había querido tanto que se fuera el bus, de tal forma que mi mamá no alcanzara a llegar hasta donde yo estaba, pero bueno, ni el chofer estaba arriba. Llegó mi mama, se subió, me dio un beso, me dijo «te quiero mucho», un apretoncito de manos y se bajó.

Llegué a Santiago, luego a Valparaíso, lentamente les conté cómo me fue a mis amigos. Haberle dicho a mis viejos que era gay es el paso, lejos, mas importante que pude haber dado en todo esto, ahora me da absolutamente lo mismo que sepa quien sea y me siento realmente feliz siendo gay, me acepto, me siento libre y gusto de compartirlo. :)

PD: En mi billetera, hay un sticker de un actor de Amango (Felipe), me lo dio un niño como de 8 años en el Bus llegando a Santiago, dijo que se parecía a mí en lo chascón xD Ese niño me fue alegrando el viaje, hizo olvidar en parte la pena que llevaba y significa bastante para mí :L

Escrito por Alejandro Guidotti

Abril 11, 2010 a 12:00 am

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Wrong Love

Prop 8 Protest // Support Love

Los primeros días de universidad fueron sencillamente geniales, era tan extraño y simpático a la vez ver tantas todas caras desconocidas, caras que quizás estaban igual de perdidas y desentendidas como la mía. El horario de almuerzo era mi preferido, aún no tenía mayores contactos con mis compañeros por lo que me ubicaba en cualquier parte del comedor para conversar con quien estuviese sentado al frente mío, gente de otras carreras o funcionarios; ellos, sin yo conocerlos, me ayudaron bastante en la integración a la vida universitaria, me hacían sentir parte de ella desde el mismo almuerzo.

Un día cualquiera, en una clase de Taller de Matemáticas, vi a alguien que nunca había visto, me llamó la atención. Su nombre, pongámosle, Pancracio. Me pareció algo interesante, en el sentido de que actuaba similar a como yo lo hacía y su forma de hablar era también similar. Un día me acerqué a un grupo de compañeros en el que estaba él y empezamos a conversar, así muy de a poco, que «cómo te fue en el taller», que «dónde vives», etc. Tiempo ya ha pasado, tal vez unas 2 semanas y empecé a darme cuenta que estaba enamorándome de él. La presión era grande, no podía hablarlo con nadie, no quería que nadie se enterara de mi homosexualidad, que nadie lo pensara, dedujera, ni hablara… pero no pude, fui a lo grande con decidirme contarle a él mismo. Mi punto en contra fue que no tenía ni siquiera claro yo para que lo iba a hacer… ¿Qué más da? El fin de semana de Semana Santa, específicamente el día viernes, le dije (desde Parral) algo así como: [i]«Oye, Pancracio, quiero hablar contigo, pero a la cara, no por MSN». Llegó el domingo, el terminal, el bus, Santiago, Valparaíso, pensión…

Estaba super nervioso, porque al otro día él iba a saber y no tenía ni la mas mínima idea de cómo iba a reaccionar… eso era lo que más miedo me daba. Es lunes, almorzamos juntos, lo estuve mirando harto rato, no le dije, y como no pude hacerlo la presión fue aún mayor. Este es mi día, hoy salgo del closet. Desde el 13 de abril del 2009 soy abiertamente homosexual.

Es hora de “salir”, comencé con un compañero que era de mi confianza diciéndole «eres a la primera persona que le cuento esto… no es broma, para nada, no pretendo molestarte, pero es extraño, me estoy enamorando… soy gay, y bueno, un compañero me quita en cada momento la mirada»… En ese momento le dije que quién era y hablamos un poco. No me dijo nada especial, no me hizo ilusiones tampoco, sirvió de desahogo. Ese mismo día lunes en la noche, le dije por MSN a Pancracio que mañana (martes) hablaríamos. De la misma manera que paso el lunes, paso el martes.

yes: love. no: hate.

Hablé con una de mis mejores amigas, le dije que le había contado sólo a un amigo antes, y que queria decirle a Pancracio que estaba enamorado de él… me dijo que no lo hiciera bajo ningún motivo, que sólo empeoraría las cosas, que le diera tiempo. Así pasó el martes, y también el miércoles. Este día le conté a un compañero con el que estuve cerca todo un semestre, parece que nunca debí haberle dicho dentro de los tres primeros, él no me hizo ilusiones para nada, y muy idiotezmente se puso a hablar de su vida, cuando yo estaba con un temor inmenso dentro. Es miércoles aún, yo en MSN y Pancracio también… le dije que no podía decírselo a la cara, y todos estos días, no era que lo haya olvidado, sino que no podía… le dije muy lentamente «weón, soy gay y me enamoré de ti…». No lo tomó tan mal como yo esperaba y después de alrededor de una hora de conversación, quedamos en que nos mantendríamos igual… él no se alejaría ni yo me acercaría, que seguiríamos como estabamos hasta entonces; pasaban los días y él no se comportaba como acordamos. Se empezó a acercar, me llamaba para almorzar, buscaba mi mochila y se sentaba a mi lado; eso para mí no era nada malo, al fin y al cabo me sentía ultra feliz cerca de él. El punto: me confundió demasiado.

Ante esta confusión, hablé con otras personas que eran compañeros en ese entonces. Les conté la historia de los párrafos superiores y me decían «Janito, te esta pidiendo a gritos: ‘conquístame’, es probable que no sea hétero y quiere que te la juegues por él», lo mismo me dijo otra persona a quien hoy le confiaría mi vida… Tuve nuevos consejos, que no le dijera de esta confusión a Pancracio, ¡nada!, pero yo el muy sacowea no les hice caso y le dije: «Las cosas estan mal, no estamos actuando segun quedamos acuerdo, siento que te estas acercando demasiado. No lo quiero malinterpretar, pero me haces dudar :-/» En ese momento tuvimos una gran discusión la cuál él interrumpe con una frase que consiguió un par de lágrimas. ¿No más amistad? No entendía ¡CÓMO!… pero cómo, alguien iba a tomar tal actitud que hiciera que todo lo que habíamos formado en esos meses dependiera del sí o del no que yo respondiese. Me superó; es lo que me hizo no hablarle, nos alejamos para siempre.

Ya es mayo, un nuevo fin de semana en casa. De vuelta a Parral.

Escrito por Alejandro Guidotti

Abril 10, 2010 a 10:35 pm

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New Places

Piscina sansana

Era enero y los resultados de las postulaciones ya estaban listos, un compañero creó un grupo en Facebook (de esos grupos que sirven) e invitó a todos los mechones que encontró en aquella red social de internet. Allí estabamos planeando una junta para el día antes de la jornada de inserción (primer día de clases – JIM). Era todo muy raro, mis viejos siempre me dijeron que tenía que tener cuidado con el puerto ya que abundaba el sexo en las calles e incentivos a drogradicción, me atemorizaban, llegaba a pensar que no querían que me fuese tan lejos.

Me costó bastante asumir que estaba en una universidad con prestigio, y también nunca me había afectado tanto el hecho de que tenía que viajar y estar lejos de mi familia por largos períodos de tiempo. El mes antes de tener que hacerlo estaba muy nervioso, iba a ser la primera vez que iba a salir de la ciudad sin mis padres por más de 4 días. Estuve todos esos días con dolor de estómago producto de los nervios, no podía parar de pensar que no iba a poder con todo lo que se me venía.

El día de la JIM, a eso de las 7 am, le envié un SMS a mi madre diciéndole que me quería devolver, que no me sentía capaz y que estaba muy nervioso. Ella me llama de vuelta, me dice cosas que dicen las mamás… me dio fuerzas y fui :-)

El primer día de clases fue grandioso, desde ese día no quiero irme de la Universidad, no me veo estudiando en otro lado con gente distinta, amo el lugar en el que estudio. Este ambiente universitario es muy lindo, hay gente que realmente te apoya, pero no es suficiente, no se contrarresta con los 18 años viviendo con el cariño de la familia y es por ello que de vez en cuando me empieza a fallar el “sistema mamonario” y me dan ganas de volver a casa. No niego que lo que me pasa es extraño, ya que llegó a casa, los saludo, y al rato o al día siguiente ya estoy desesperado por volver al puerto y así durar unos 2 o 3 meses más acá; no es ser malagradecido, sino simplemente es lo que me ocurre en esos momentos.

Una vez le dije a alguien, «no sabes lo que me hubiese arrepentido de haberme ido a estudiar a Concepción o a Santiago en vez de Valparaíso por el sólo hecho de tener miedo a afrontar la distancia; en ese otro lugar me hubiese dado cuenta que no es tan complicado asumir que dejas a la familia atrás ni recrear mi red social.».

Es imposible encontrar un lugar perfecto para vivir, y es eso lo entretenido de vivir en pensión. Es un poco complicado al principio tener que convivir con una familia ya formada y quizás con problemas, pero de que se comparten experiencias, se comparten mucho. En mi primera pensión el problema fue siempre la administración; la señora de la pensión era bastante ambiciosa, tanto así que decidió cambiarse de casa y dejar a todos los pensionistas sin nada (sí, fue brígido). En mayo llegué acá, ahora comparto la pensión con el mechón que mencioné al principio de la entrada y todo – bueno, casi todo – funciona de maravillas.

Creo ser feliz :-)

Escrito por Alejandro Guidotti

Marzo 30, 2010 a 12:10 am

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This is the start

Ya el colegio ha quedado atrás, poco importa lo que tenga relación con él, hay que dar la PSU y construir mi futuro. La espera fue desagradable, tanto la de los resultados de la prueba como los resultados de las postulaciones. Siempre tuve miedo, Valparaíso, el puerto, la lejanía, las drogas, la gente nueva, y claro… los padres que quedarían muy atrás. Habían momentos en los que pensaba que podría fácilmente estudiar en Santiago con un familiar y todo sería más fácil, pero no estudiaría lo que quería puntualmente. También pensé en irme a Concepción y estudiar algo mucho más apegado a lo que estudio actualmente y de esta manera estaría con más del 50% de mis excompañeros quienes se irían a dicha ciudad. El miedo siempre se apoderó de mí.

Mi indecisión me daba rabia, siempre con el estómago inestable por tal situación, sin embargo, una persona calmaba mis nervios. No recuerdo como lo conocí ni como llegó a MSN, él simplemente estaba allí; vivía en Viña del Mar, estudiaba en Valparaíso y era un encanto de persona. Me relajaba hablar con él, era maduro y también muy mamón. Nunca olvidaré cuando me decía, «Léeme, pone atención. No hagas algo que no quieres, esto lo haces por ti, por nadie más». En ese momento no le entendí, es como cuando tus padres te dicen “cuando seas mayor lo entenderás”… hoy ya lo hago a la perfección.

Me llamaron de la UTFSM, el típico callcenter que hacen todos los años; yo no tenía idea de la cantidad increíble de personas sentadas frente a un computador, pensaba que era un tema mucho más personal y me sentí especial por recibir esta llamada. El joven que me habló me convenció, y ya, postulé a lo que actualmente estudio. Soy un sansano y esto se viene bueno.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 27, 2010 a 10:34 pm

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Good bye :)

Llegó el día del adiós, he terminado todo perfectamente y es hora de dejar atrás la mayoría de las cosas. Suena feo, pero fue mi realidad.

Con el niño con el que empecé a darme cuenta que era homosexual siempre tuvimos una buena relación de compañeros, el tomó el mismo plan electivo que yo y de vez en cuando conversábamos acerca de nuestro futuro. Nunca olvidaré la conversación que tuvimos donde él me decía las ganas que tenía de estudiar a lo que este año postuló por segunda vez.

Él es el tipo de personas, que siempre está sonriendo con los demás, el que entiende todo, una persona con sentimientos. Algo que todos decían de él, era que nunca se comía a las mujeres, sólo jugaba con ellas, y tampoco había pololeado alguna vez. Esto siempre estuve presente en mi cabeza, y nunca me saqué de la cabeza que él podría ser bisexual.

El día de la licenciatura, después de toda la ceremonia y despedidas formales con profesores, el me toca el hombro diciendo “¡Jano!”, yo lo miró y nos abrazamos deseándonos éxito, al menos eso fue lo que todos notaron, pero queda en nosotros el momento en el que rozó mis genitales con su suave rodilla.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 21, 2010 a 12:02 am

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Tucked [2/2]

Ya estamos en 4rto medio, y mis relaciones con otra compañera han mejorado considerablemente. Siempre tuve varios problemas con mis compañeros debido a odio por la gente con copas encima,s encillamente no las tolero. Siempre les rechacé las invitaciones a carretear… sabía como terminaban.

No recuerdo el momento, o el acto en el que todo empezó a cambiar, simplemente ella empezó a sonreir en vez de ignorarme como lo hacía antes. Todo mejoró, sus amigos me hablaban (cosa muy rara) y ya me incluían en sus tallas. Una vez más, fui una mierda de persona, y le seguí el ritmo para ocultar ya este último año que quedaba.

Este juego duró alrededor de 1 mes y medio y – obviamente – nunca pasó nada, fui “tan pavo” que ella, simplemente, se aburrió. Ya al menos, todos seguían sin notarlo…

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 20, 2010 a 11:01 pm

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Tucked [1/2]

Hay una parte de la historia que es como un punto aparte, y tiene relación con la forma en que evadí toda posible sospecha durante mi período escolar. Sé que fueron actos bastante desagradables éticamente, pero arriesgaba más si se llegaban a enterar de mi homosexualidad.

Dentro de este juego, por llamarlo de algún modo, estuvieron presentes 3 personas durante 2 años, pero nunca -obviamente- concreté nada.

De la primera no hablaré, digamos, es bastante personal y ya no quiero recordar más (por cierto, hoy 14 de febrero, me ha enviado un SMS ¬¬).

La segunda de ellas fue en 3ero medio. No tenía pensado usar a alguien para evadir, hasta que las cosas se fueron dando solas y ella empezó a acercarse a mí; todos notaban que me miraba, que me hacía toques al celular, y cosas más que quizás hizo que ya no recuerdo. Todo ‘marchaba muy bien‘, ya cada vez que hablábamos nos acercábamos bastante, a veces nos tomábamos de la mano, en fin, potencialmente eramos pololos. Un día 14 de septiembre del 2007, a eso de las una de la tarde, el colegio daba por terminadas las actividades de Fiestas Patrias en las clases y ya no volvíamos al colegio hasta el jueves 20, eran muchos días de descanso. Salimos del colegio, yo y ella, nos tomamos de la mano y caminamos así varias cuadras hasta llegar a la plaza, estuvimos allí conversando de cosas que no recuerdo precisamente, pero siempre con el tema del pololeo de por medio; yo estaba jodidamente complicado, ella quería algo y ya. Ya los minutos pasaban y me quería ir, no me sentía agradable, así que empecé con los típicos movimientos que haces cuando te quieres ir y al ella notarlo insinuó el querer pololear conmigo… El señor Alejandro, siempre tan caballero para sus cosas, mantuvo compostura y le dijo a esta niña que no le podía dar una respuesta, habían topes de por medio, que le diera tiempo y que le aseguraba que si durante los días de Fiestas Patrias, algún tipo de recuerdo, mezclado con esa tontera que nos llega cuando extrañamos a alguien se apoderaba de él, ella iba a ser la primera en saberlo.

Hecho estaba, pero mal hecho. Cuando pensé que ese era el instante donde yo recibía algún tipo de puteada, o si la mujer aquella hubiese sido algo más ruda me hubiese agarrado a cachuchasos, ella me dijo que se confundió. En ese momento me di cuenta que para algunas cosas no soy lo suficientemente directo. Yo en mente de alejarme de una vez, de terminar aquella jornada con ella, le dije que me iba, y me quitó la cara, ya que no se iba a despedir de mi, me iría a dejar hasta mi casa. Bien, ok, vamos, llévame. Lo que más recuerdo de esta caminata, fue el silencio, no hubo palabras hasta casi el final del trayecto. Aquél lugar, maldito aquél lugar, lo veo siempre al salir de casa, fue allí donde al terminar de caminar muy galantemente [?] le dije, “recordaré esta esquina donde terminó lo que nunca empezó”, confieso que esa frase la fui pensando en el camino, y al parecer me quedó buena, porque al decirlo me alejé sin más, en eso me dice “¡Janito!”, yo le dije “mh?” dándome vuelta para mirarla, ella pegó media vuelta y se fue.

Es así como ya termina todo, de vuelta a clases y ya ninguna palabra se cruzaba entre nosotros,varios en el curso me preguntaban que qué nos había pasado, simplemente no les respondía.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 14, 2010 a 11:32 pm

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Wake up!

“No es que el gay se haga a través del tiempo, aquél tiempo es lo que nos demoramos en aceptarnos como tales”

Es esta una de las frases que amo, a la que más sentido le encuentro, a la que me representa, incluso llego a creer que la inventé yo porque no la he leído en otro lado.

En mi período escolar asistí a 2 colegios, ambos católicos. Es un poco complicado ser gay mientras estás en uno de éstos, ya que tienes que aplazar la “salida del closet” hasta tu egreso, son todos muy cerrados de mentes, hay una congregación religiosa a cargo de la dirección del colegio por lo que las decisiones son muy enfocadas desde el punto de vista eclesiástico.

Tenía alrededor de 13 años y aun no sabía que existía la homosexualidad ni menos que yo podía pertenecer a tal “grupo”, no tenía las cosas para nada claras.

Recuerdo incluso que una vez, estando en primero medio ya con 14 años, nos pusimos de acuerdo con algunos compañeros para preguntarle a nuestro profesor de Educación Sexual cómo podíamos estar seguros nosotros que en el momento de tener sexo íbamos a “depositar” semen y no orina… ese era nuestro nivel de ignorancia. Con esto quedaba más que claro que aún estando en primero medio nadie de mi grupo había eyaculado por primera vez, ya que algo hubiésemos dicho al menos antes de preguntar como para ahorrar la vergüenza. En otra ocasión le preguntamos por qué algunos hombres “se depilaban los genitales” (nuestra terminología era pobre xd). Sus respuestas fueron “por instinto” y “por limpieza”, un poco esquivo el profesor.

Esas clases de Educación Sexual (Teen Star) las tuvimos desde séptimo básico hasta segundo medio, y vaya que aprendimos bastante, lástima que nunca hubo mención de minorías sexuales por parte del profesor.

Me llegaron los 15 y yo seguía sin saber que era gay, hasta que un día en esas típicas filtraciones entre amigos se supo que llegarían 3 personas a nuestro colegio a mi nivel; eran 2 hombres y 1 mujer. Todos mis compañeros súper ansiosos estaban por saber quién podría ser la mujer, yo no y creo que lo notaron… Llegó el día en que llegaron, no recuerdo mucho de aquél día, mas un saludo bastante especial sucedido me revolucionó un poco las hormonas.

Me gustaba saludarlo, sus ojos eran oscuros pero a la vez muy vivos y brillantes, su risa era grandiosa y su sonrisa perfecta. Enamorado de él estuve por 2 años hasta el último día, no le quité los ojos y cada vez que me dirigía la palabra aprovechaba la conexión al máximo. Nunca le dije que estaba enamorado de él, pero sí supo que era gay al debido tiempo.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 9, 2010 a 11:39 pm

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For the first time.

Soy de los que dice que un gay se nace y que la bisexualidad es una orientación y no una etapa de definición sexual, pero ¿por qué digo esto? Porque como muchos, he tenido una “aventura” durante mi niñez. Siempre la recuerdo y llega a mí cada vez que paso por fuera de la casa donde di mi primer beso. Ha sido ese el primer y último beso a un hombre.

Aun recuerdo la habitación, la cama, el porqué, como nos desvestimos, la posición, los movimientos de cara, lo que pasaba dentro de nuestras bocas, todo.

Teníamos 11 años, y nuestro futuro como amigos era incierto ya que por motivos laborales de su madre debían ellos marchar a Talca, ciudad que después abandonó para irse a Traiguén.

Un par de años atrás volvió a Parral, me alegré bastante, pero fue por tan poco tiempo que solo nos vimos una vez. Recuerdo que en esa conversación me mencionó que ya tenía novia, con típicos problemas de pareja, pero la tenía.

Hace casi un año nos volvimos a encontrar por Facebook, costó mucho establecer una comunicación… cuando la conseguimos fue lo peor.

Creo que la mejor manera de volver a establecer una comunicación con alguien que no ves hace mucho tiempo es empezar a recordar todas las cosas que realizaron antes, por lo que naturalmente empecé a preguntarle. Me acordé de bastantes cosas, así que estuve varios minutos recordándole.

Me acordé del primer regalo de Navidad que salía desde nuestros propios bolsillos, de las salidas en bicicletas a lugares lejanos y peligrosos para nosotros – cuando en realidad el límite de lo conocido eran 3 cuadras a la redonda -, de cuando nos mandaron a pedir huincha aisladora y pedimos una huincha que daba la hora, cuando fuimos a comprar huevos a un negocio y la bolsa se rompió cuando él le quitó la mano para tocar el timbre, cuando fuimos a buscar gatitos que una señora regalaba y se nos perdió antes de que acabara el día, cuando me golpearon en la alameda unos niños vándalos y el me veía solo los pies por debajo del carro de un camión ¬¬, cuando conocimos a una budista y queríamos comprarnos una estatuilla de un buda en una feria ya que nos iba a hacer millonarios (ni se imaginan el sermón que me dio mi padre al saber esto xd), cuando él por salir a andar en bicicleta conmigo perdió la oportunidad de ir a la casa de un niño que tenía unos juguetes muy lindos y limpiecitos, cuando fuimos a la playa y todos nos preocupamos porque él no volvió a la hora que acordamos, cuando poníamos bolitas de acero en la calle para que los autos la tiraran lejos, cuando teníamos nuestras familias de “crecencios”, cuando matamos a un canario con esas pistolitas de agua que canjeabas comprando Kapos y bueno, entre muchas otras cosas… cuando nos besamos. Lamentablemente, él no se acordó de casi nada de todo lo que le dije. Aunque, confieso que el beso fue una de las primeras cosas que le dije, lo demás fue para recuperar confianza y junto a ello para que me creyera.

Una vez que se le pasó el “shock”, me dijo que él había cambiado mucho, que recordaba lo que éramos, y… que era homofóbico y le daba asco. En ese momento, quedé para la caga’ y le dije “una lata, entonces, adiós”. Desde entonces (alrededor de 8 meses) que no le busco ni siento ganas de recuperarle… aunque, no saben lo que me arrepiento de no haberle preguntado el porqué de lo que me había dicho, si realmente odiaba la homosexualidad o le tenía un rechazo a los hombres con gestos afeminados, era mi oportunidad para aclarar el tema; lamentablemente la perdí.

Pero bueno, ya todo ha pasado, no lo he vuelto a ver en Parral, su abuela sigue viva, viviendo en la misma casa donde pasé gran parte de mi larga infancia. A olvidar no más.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 7, 2010 a 11:12 pm

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¡Cresta! ¿otro blog?

¡ay! sí, sí, sí :)

Ha pasado mucho tiempo desde que tuve esta idea de “blog ultra mega hyper personal sentimental” donde pudiese escribir todo lo que pasa en mi apenada vida, snif! Bueno, no es blog tal cual, será tipo diario de vida.

Anoche lo he decidido, y empezaré a escribir.

NO habrán comentarios
NO habrá feedback
NO diré nombres
NO me importa lo que esto genere.
Solo quiero liberar.

Let’s go…

*Los párrafos y entradas difieren en formas pronominales y en tiempo gramatical entre sí.

Escrito por Alejandro Guidotti

Febrero 6, 2010 a 9:35 am

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